Los Nazis, la Antártida y el Lago Vostok
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Fue entre los años 1938 y 1939 que los Nazis se mostraron repentinamente interesados en la Antártida. Al menos dos expediciones se enviaron a los mares del sur y esos submarinos habrían llegado a una pequeña porción del continente helado, a la que llamaron Neushwabeland.
Se dice que los científicos presentes en dichas travesías descubrieron lagos de agua líquida bajo el hielo, entibiados por el calor de actividad volcánica, así como extraños fenómenos electromagnéticos. Se supone que decidieron establecer allí una base a la que llamaron “Estación 211”.El lago Vostok:
Al respecto, se vincula la historia del famoso lago Vostok, un yacimiento de agua que se mantuvo separado de la atmósfera por unos cuatro kilómetros de hielo, durante miles de años. En febrero de este año, y tras tres décadas de trabajo, los rusos llegaron al fin con su perforación de 4000 metros, hasta el agua líquida del lago.
Pero lo más extraño es que bajo el lecho se han detectado grandes objetos metálicos de origen "DESCONOCIDO".
Estos objetos o acumulaciones de metales de origen desconocido podrían ser fruto de un meteorito. Michael Studinger, de Columbia University, sostuvo que muy probablemente, la corteza terrestre es muy delgada en el fondo del lago. Por tanto, la cercanía con el manto causaría un aumento de la actividad magnética. El geólogo Ron Nicks sostiene, en cambio, exactamente lo contrario: la delgadez de la corteza y la consiguiente cercanía del manto causarían un calentamiento de la costra misma y esto debería reducir la actividad magnética en vez de aumentarla. Mientras no se ponen de acuerdo, la cadena de noticias Rusa, NT, mantiene en vilo a los fanáticos de las conspiraciones insinuando que tales masas metálicas podrían ser ARTIFICIALES.
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Las "Mujeres para el asentamiento antártico"
Pero volvamos a lo que decíamos de la Alemania Nazi. En 1942, Heinrich Himmler creó una unidad especial llamada “Mujeres para el asentamiento antártico” que consistía en mujeres entre los 17 y 24 años, altas, rubias y de ojos celestes. Todas habían sido entrenadas en pesca, tareas hogareñas y supervivencia en ambientes helados y habrían salido hacia Neushwabeland desde un puerto en Ristna, isla de Hiiumaa, en el Mar Báltico.
Ya al año siguiente (1943) el Gran Almirante Karl Donitz se vanagloriaba que la flota de submarinos alemana había construido una fortaleza inaccesible para el Fürer y la raza aria “al otro lado del mundo”.
Tres semanas después del final de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos enviaron una misión a la Antártida con unos 3500 hombres, incluyendo además, helicópteros y aviones. La operación recibió el nombre de “High Jump” y, supuestamente, estaba destinada al adiestramiento de estos hombres en las condiciones extremas del continente helado.
Aquí saltan dos preguntas: ¿Era necesario a tan poco tiempo de terminada la guerra realizar ejercicios (justamente) del otro lado del mundo? Y ¿No les quedaba más cerca el Ártico?
Quizás, y como proponen varios historiadores, los estadounidenses buscaban “limpiar” la Antártida de Nazis. Pero de eso no existe prueba alguna.
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Fernando Silva Hildebrandt, para Puente 2001
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